La detección de placa se realiza mediante una fuente de luz LED de longitud de onda específica (normalmente en el rango de 405–450 nm). La luz azul induce fluorescencia en los compuestos presentes en la matriz extracelular de la biopelícula bacteriana.
Las zonas con alta carga de placa bacteriana emiten una fluorescencia rosácea o rojiza, especialmente en áreas con actividad bacteriana anaerobia, lo que permite su localización de forma rápida y no invasiva. Esta tecnología, ampliamente usada en odontología humana, es cada vez más frecuente en la práctica veterinaria.
La fluorescencia inducida por luz azul permite visualizar de forma objetiva la presencia de placa bacteriana en cavidad oral. Su uso en clínica veterinaria ofrece una herramienta diagnóstica útil y una forma sencilla de validar el resultado del tratamiento.
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